El volante se volvió parte de sus vidas

Desde pequeño se vieron frente a un volante conduciendo por la ciudad.

“Yo veía la fórmula uno y me encantaba ver como los vehículos iban a velocidad”, por ese programa, Reinberto Calderón de 56 años, despertó desde joven su pasión por el volante, siendo ahora un profesional taxista.

Desde los 16 años comenzó a conducir, pero a la de edad de 26 inició como conductor de taxi. Él reconoce que es un trabajo duro y peligroso, sin embargo, ha sacado adelante a toda su familia.

Según Calderón, a la fecha no ha sufrido accidentes de tránsito, pero afirmó que, en días anteriores un individuo le quería asaltar lo poco que tenía, sin embargo, el ladrón observó la biblia que carga en su carro, lo pensó varias veces y se bajó. “Me pidió disculpas. La fuerza de cristo es grande ”, dijo.

Nosotros nunca terminamos de aprender, siempre vamos ganado conocimiento en cada carrera que hacemos. Nos convertimos psicólogos, tenemos que analizar a la persona antes de hacer un viaje.
Reinberto Calderón
Taxista

‘Siempre se aprende’ es lo que también comparte Julio Peña, quien lleva 12 años siendo conductor de alimentadoras y articulados del Sistema de Transporte Metrovía. Él comenta que está agradecido con la institución por permitirle trabajar y por enseñarle todos los días.

Toda mi vida he sido colectivero”, acentuó Peña. El trabajo en un bus urbano es diferente al del sistema Metrovía, ya que debe mantener informado a los pasajeros de cada parada y estar atento a las puertas, lo cual no sido complicado para él.

Al igual que Calderón, el conductor Peña también desde pequeño se veía frente a un volante. Además, durante toda su experiencia tampoco ha sufrido accidentes.

La precaución y concentración debe de estar siempre presente. Así se puede evitar cualquier accidente o inconveniente con los pasajeros.
Julio Peña
Conductor de la Metrovía

El mismo trabajo lo realiza José Ortega de 29 años. Él dejó los camiones, volquetas y tractores por conducir una Metrovía. “Siempre me llamó la atención, por eso luche por trabajar aquí”, expreso.

Tres meses es lo que lleva Ortega como conductor de un articulado. Aunque es emocionante, el temor a veces lo invade. Él eligió este trabajo para superarse y aprender.

En el Día del Conductor, los profesionales al volante lo celebraron realizando lo que toda su vida han hecho, conducir y transportar a la ciudadanía hacia sus destinos.